sábado, julio 29, 2006

la noche que perdí a mis padres...

Tenia alrededor de cuatro años en aquel tiempo, no recuerdo que alguna cosa en especial sucediera antes de irme a dormir, seguramente todo lo habitual en una pequeña familia como la mìa; mamà habrà preparado los alimentos, papà estarìa tomando un descanso despues del trabajo y yo, investigando o reparando mis juguetes por asì llamar a los juegos de niño traviezo.
Ocupabamos un par de piezas o habitaciones, recuerdo que desde el cuarto que nos servia como dormitorio teniamos una buena vista de la ciudad; claro, mirando a lo lejos y una de mis entretenciones diarias fue observar la llegada de los buses de transporte pùblico hasta el paradero final en el barrio Bellavista, habian estos de cuatro colores diferentes; ahora puedo decir que se trataban de los buses de las cooperativas: Quito, o Diez de Agosto (azules), Pichincha (amarillos), Quitumbe (mostazas), C. Nac. de Transportes, o Eugenio Espejo (rojos).
Esos diferentes buses, seguramente con sus respectivos horarios y turnos, eran los que nos permitian movilizarnos a quienes viviamos en este populoso sector de la ciudad de Quito; la linea se llamaba “Batàn-Colmena” en la ruta “Pradera-Bellavista” y debo confezar que desde aquellos tiempos me nacìo el gusto de viajar en autobus.
No hacia mucho que nos mudamos a ese sector, entonces no conociamos de tantos amigos u otras personas; almenos eso tengo que decir por mi cuenta, porque precisamente este relato tiene que ver con una experiencìa bastante particular de esos mis primeros años.
La casa donde mis padres alquilaban, era un pequeño vecindario; no recuerdo a los vecinos, tampoco a sus hijos, si es que estos tenian; pero recuerdo con claridad al hijo de la propietaria del inmueble, su nombre Alberto.
Recuerdo que Alberto; un niño mayor a mi, tenia siempre el gusto de incluirme en sus juegos, estos tenìan que ver con apuestas, por ejemplo: canicas (bolas), planchas (juego de monedas), trompos; claro, su experiencia primaba y ni aùn mis lloriqueos lograba ablandar su espìritu de campeòn y es màs, lo unico que conseguia era dañar su caracter y hacerme merecedor al golpe de su mano o minimo un empujòn para visitar el suelo.
Pero era un cuento de nunca acabar, el siempre sabia como y terminaba convenciendome de volver a jugar y apostar los juguetes; no recuerdo a otro niño con quien compartia mi tiempo u otro con quien perder, talves de esos tiempos me queda como enseñanza la apatìa por las apuestas; menos mal, entonces eso tengo que agradecerle al gran Alberto.
Aquella noche; me despertè y de pronto me descubrì solo en medio de la cama de mis padres, la luz estaba encendida, recuerdo que gritè el nombre de mi màma, pero no tuve respuesta; entonces me levantè, corrì hasta la puerta y no pude abrirla, no entendia lo que estaba pasando, solo recuerdo haber estado tan asustado y entre eso dirijì mis ojos a la ventana donde todos los dìas acostumbraba detenerme a contemplar a lo lejos.
La ventana separaba la habitaciòn de un pequeño huerto y al pasar el huerto, se podia encontrar un callejòn que conducìa hasta la puerta principal del vecindario; recuerdo que abrì la ventana entre llantos y sin tomar en cuenta la altura me arrojè afuera de la habitaciòn, creo que caì sobre unos arbustos porque recuerdo haber raspado entre las ramas mis brazos y piernas; otra cosa, no estoy seguro, pero creo que debe haber sido en la època de frio y lluvìa (invierno ecuatorial), porque tenìa un poco de barro entre mis rodillas y gotas de agua en la camiseta que cubria mi cuerpo, el resto de ropajes eran mas bien sencillos, mejor dicho, no llevaba ninguna otra prenda a parte de mis calzoncillos.
Recuerdo que dejè el vecindario sin mayor problemas; la noche era fria y no podia desplazarme con rapides, ya que las calles eran empedradas y en ciertos tramos eran usuales la presencia de pequeñas piedrecillas que se incrustaban en la planta de mi pies, los tenia descalzos, se me olvido un detalle importante, buscar los zapatos en mi dramatica huida.
No pensaba en nada; lloraba sin consuelo alguno y sentìa el sabor salino de mis lagrimas mezclado entre los lamentos de mi boca, me dirijì guiado por una especìe de instinto, a donde?. Eso no era lo importante, solo querìa encontrar a mis padres.
El barrio de Bellavista esta situado en una zona alta de la ciudad de Quito, talves a 2900m de altura, nace a un costado de la via Interoceanica y es una colina que divide la ciudad con el valle de Tumbaco, esta colina se prolonga hacia el norte hasta el sector de Zambiza .
No recuerdo haber encontrado a persona alguna en mi recorrido, tampoco imagino la hora, tan solo supongo que era la madrugada, debo haber caminado alrededor de dos kilometros hasta que las luces de un auto gris-azul con lamparas rojas sobre el techo, detuvo mi aventura.
Era un auto de la policia; habian dos personas dentro, el que viajaba junto al conductor decendio y me tomo en sus brazos, me pidieròn que dejara de llorar y ofrecieron ayudarme en mi busqueda.
La señora Lolita; era la madre de Alberto, es decir la propietraria del inmueble donde viviamos, atendìa un pequeño negocio de abarrotes que funcionaba en la zona frontal de su propiedad y moraba junto a su familia en la parte superior de este.
Ella fuè a la primera persona conocida que encontre en mi busqueda de aquella noche; bueno, encontramos! deberia señalar, ya que a esas alturas eramos los “tres mosqueteros”, dos oficiales de policia y su servidor.
Me encontraron cerca a la Av. Eloy Alfaro, siguiendo la misma ruta que el bus rumbo al centro de la ciudad.
Mientras me abrigaban con una cobija y me acomodaban en la parte trasera del auto policiaco; el comedido oficial empezo a interrogarme, recuerdo que preguntò, si conocia como llegar a mi casa?, me dijo!, que el estaba seguro que mis padres estarian esperando por mì, a lo cual accedì.
Seguramente la señora Lolita debe haberse llevado el susto de su vida, cuando escucho el timbre de su casa y vìo que la policia era quien la requeria.
No se trato de ningun tràmite y despues de un cruce de palabras entre los adultos, visitantes y visitados, yo pasè en brazos de la señora hasta los dominios de mi super contrincante de juegos “Alberto” quien dormìa plàcido, seguro soñando divertidamente entre una ronda de àngeles.
No habra pasado mucho tiempo; la misma noche, cuando ya las lagrimas se me agotaron; otro lloros empezaròn a alarmar el vecindario y el timbre de la casa donde me alojaba sonò malhumorado.
La señora Lolita atendio al llamado de su puerta; pero, no estaba dispuesta a dejar sìn escarmiento a la confiada madre que abandono el lecho, dejando al crio entretenido en los brazos del sueño; mi madre, jamas se imagino que tal hecho fuera posible, su hijo desaparecio!.

Calico Nattergalec.



miércoles, julio 26, 2006

LAS GUERRAS MIENTEN













Eduardo Galeano


“- Pero el motivo... –indagó el señor Duval–. Un hombre no mata por nada. —¿El motivo? –contestó Ellery, encogiéndose de hombros–. Usted ya conoce el motivo.”
Ellery Queen. Aventuras en la Mansión de las Tinieblas.
Las guerras dicen que ocurren por nobles razones: la seguridad internacional, la dignidad nacional, la democracia, la libertad, el orden, el mandato de la civilización o la voluntad de Dios.
Ninguna tiene la honestidad de confesar: “Yo mato para robar”.

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No menos de tres millones de civiles murieron en el Congo a lo largo de la guerra de cuatro años que está en suspenso desde fines de 2002.
Murieron por el coltan, pero ni ellos lo sabían. El coltan es un mineral raro, y su raro nombre designa la mezcla de dos raros minerales llamados columbita y tantalita. Poco o nada valía el coltan, hasta que se descubrió que era imprescindible para la fabricación de teléfonos celulares, naves espaciales, computadoras y misiles; y entonces pasó a ser más caro que el oro.
Casi todas las reservas conocidas de coltan están en las arenas del Congo. Hace más de cuarenta años, Patricio Lumumba fue sacrificado en un altar de oro y diamantes. Su país vuelve a matarlo cada día. El Congo, país pobrísimo, es riquísimo en minerales, y ese regalo de la naturaleza se sigue convirtiendo en maldición de la historia.

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Los africanos llaman al petróleo “mierda del Diablo”.
En 1978 se descubrió petróleo en el sur de Sudán. Siete años después, se sabe que las reservas llegan a más del doble, y la mayor cantidad yace al oeste del país, en la región de Darfur.
Allí ha ocurrido recientemente, y sigue ocurriendo, otra matanza. Muchos campesinos negros, dos millones según algunas estimaciones, han huido o han sucumbido, por bala, cuchillo o hambre, al paso de las milicias árabes que el gobierno respalda con tanques y helicópteros.
Esta guerra se disfraza de conflicto étnico y religioso entre los pastores árabes, islámicos, y los labriegos negros, cristianos y animistas. Pero ocurre que las aldeas incendiadas y los cultivos arrasados estaban donde ahora empiezan a estar las torres petroleras que perforan la tierra.

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La negación de la evidencia, injustamente atribuida a los borrachos, es la más notoria costumbre del presidente del planeta, que gracias a Dios no bebe una gota.
Él sigue afirmando, un día sí y otro también, que su guerra de Irak no tiene nada que ver con el petróleo.
“Nos han engañado ocultando información sistemáticamente”, escribía desde Irak, allá por 1920, un tal Lawrence de Arabia: “El pueblo de Inglaterra ha sido llevado a Mesopotamia para caer en una trampa de la que será difícil salir con dignidad y con honor”.
Yo sé que la historia no se repite; pero a veces dudo.

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¿Y la obsesión contra Chávez? ¿Nada tiene que ver con el petróleo de Venezuela esta frenética campaña que amenaza matar, en nombre de la democracia, al dictador que ha ganado nueve elecciones limpias?
Y los continuos gritos de alarma por el peligro nuclear iraní, ¿nada tienen que ver con el hecho de que Irán contenga una de las reservas de gas más ricas del mundo? Y si no, ¿cómo se explica eso del peligro nuclear? ¿Fue Irán el país que descargó las bombas nucleares sobre la población civil de Hiroshima y Nagasaki?

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La empresa Bechtel, con sede en California, había recibido en concesión, por 40 años, el agua de Cochabamba. Toda el agua, incluyendo el agua de las lluvias. No bien se instaló, triplicó las tarifas. Una pueblada estalló, y la empresa tuvo que irse de Bolivia.
El presidente Bush se apiadó de la expulsada, y la consoló otorgándole el agua de Irak.
Muy generoso de su parte. Irak no sólo es digno de aniquilación por su fabulosa riqueza petrolera: este país, regado por el Tigris y el Éufrates, también merece lo peor porque es la más rica fuente de agua dulce de todo el Oriente Medio.

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El mundo está sediento. Los venenos químicos pudren los ríos y las sequías los exterminan, la sociedad de consumo consume cada vez más agua, el agua es cada vez menos potable y cada vez más escasa. Todos lo dicen, todos lo saben: las guerras del petróleo serán, mañana, guerras del agua.
En realidad, las guerras del agua ya están ocurriendo.
Son guerras de conquista, pero los invasores no echan bombas ni desembarcan tropas. Viajan vestidos de civil estos tecnócratas internacionales que someten a los países pobres a estado de sitio y exigen privatización o muerte. Sus armas, mortíferos instrumentos de extorsión y de castigo, no hacen bulto ni meten ruido.
El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, dos dientes de la misma pinza, impusieron, en estos últimos años, la privatización del agua en 16 países pobres. Entre ellos, algunos de los más pobres del mundo, como Benín, Níger, Mozambique, Ruanda, Yemen, Tanzania, Camerún, Honduras, Nicaragua… El argumento era irrefutable: o entregan el agua o no habrá clemencia con la deuda ni préstamos nuevos.
Los expertos también tuvieron la paciencia de explicar que no hacían eso por desmantelar soberanías, sino por ayudar a la modernización de los países hundidos en el atraso por la ineficiencia del Estado. Y si las cuentas del agua privatizada resultaban impagables para la mayoría de la población, tanto mejor: a ver si así se despertaba por fin su dormida voluntad de trabajo y de superación personal.

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En la democracia, ¿quién manda? ¿Los funcionarios internacionales de las altas finanzas, votados por nadie?
A fines de octubre del año pasado, un plebiscito decidió el destino del agua en Uruguay. La gran mayoría de la población votó, por abrumadora mayoría, confirmando que el agua es un servicio público y un derecho de todos.
Fue una victoria de la democracia contra la tradición de impotencia, que nos enseña que somos incapaces de gestionar el agua ni nada; y contra la mala fama de la propiedad pública, desprestigiada por los políticos que la han usado y maltratado como si lo que es de todos fuera de nadie.
El plebiscito de Uruguay no tuvo ninguna repercusión internacional. Los grandes medios de comunicación no se enteraron de esta batalla de la guerra del agua, perdida por los que siempre ganan; y el ejemplo no contagió a ningún país del mundo. Éste fue el primer plebiscito del agua y hasta ahora, que se sepa, fue también el último.


viernes, julio 14, 2006

INVITACIÓN DE BYRONGIO.

martes, julio 11, 2006

COMBATIR ES VENCER!.

Combatir, es vencer…!
Así rezaba la proclama de un rotulo gigante a la entrada del Comité del Pueblo en la ciudad de Quito.
El Comité del Pueblo, nació a finales de la decada de los sesenta y fúe, según comentarios de gente comprometida con proyectos politico-sociales, la primera organización de personas en busca de tierras para vivienda y la màs fuerte e importante de Latinoamerica en nuestra historía contemporanea.
Bienvenidos a la ciudad Comité del Pueblo!, continuaba el texto del viejo rotulo, que ademàs nos permitía observar al centro de este, un brazo con la muñeca empuñada y enarbolada hacia el cielo.
Dos gruesos maderos de eucalipto lo sostenian y los colores, negro y rojo, distintivos de las luchas de los pueblos marginados de todos los tiempos, erán los que servian de fondo óptico.
Ahora me pregunto?, cuanta gente marchó delante del que por muchos años sirvió de distintivo e identificador de unos de los barrios al nororiente de la ciudad?.
Cuantas concentraciones masivas, se desarollarón en este sitio?. Cuantos discursos escucho el rotulo?.
Me pregunto?, cuantos sitios similares habrán en el Ecuador, que puedan albergar a almenos un representante de todas la etnias o geografias de nuestros país?, juntas en un solo sitio.
Este barrio, protagonizó gestas inmemorables a travès de los años, los màs romanticos alguna vez dijerón que erá como la pequeña Cuba de América del Sur para tener una idea.
Recuerdo aún la tarde que tuve la oportunidad de conocer a la “compañera Minda” (descripción por la que la conocen) ; una mujer de raza negra a la que los años le tiñeron los rulos de gris, pero la fortaleza y el caràcter aún se le notaban intactos.
Y es que su mejor presentación de lucha fúe, allá en los años de la dictadura, cuando uno de los hijos selectos de la burguesia ecuatoriana fungía de Alcalde en la ciudad al que el pueblo años más tarde por mala memoria llevarón al poder ejecutivo del país.
Sixto Duran Ballén fué arrastrado de la corbata por esta mujer del Comitè del Pueblo.
Se dice según quienes lo presenciaron, que antes de que alguien pudiera rescatarlo, la mujer le puso de rodillas en la calle, junto a miles de sus compañeros que ese entonces exijian de la alcaldia atención e infraestructura para su naciente barrio.
Con esas mismas manos que minga tras minga abrierón uno a uno los caminos en los terrenos que consiguierón adquirir para lo que se llamó Cooperativa de Vivienda del Pueblo mediante la lucha y la movilización.
Y no que salude el acto por simple noveleria, me refiero a este como la aplicación en la practica, de aquella enseñanza de Alfaro que dice, la libertad no se la implora de rodillas!, es parte de una lucha diaria, permanente.
Al Comitè del Pueblo como barrio se lo planifico para estar dividido en doce zonas o sectores; las cinco primeras zonas estan ubicadas en un sector conocido como “La Bota”, se llama o lo denominan de tal manera por la semejanza con un zapato.
Lindera con el sector de Llano Grande al norte de la ciudad.Las otras siete zonas estan distribuidas en la parte alta del barrio y linderan con la Kennedy y Rumiñahui barrios vecinos.
En la actualidad el Comitè del Pueblo cuenta con servicios basicos como: agua, luz, alcantarillado, teléfonos, calles adoquinadas, transporte público, servicio de hospitales, escuelas y colegios.
Pero no siempre fue asì y a continuación voy a contar unas pequeñas anecdotas desde lo que viví, o de otras fuentes, como comentarios de amigos, cuyos padres o familiares fueron los fundadores de la estrella roja del norte.
Llegamos a residir en este barrio en el año 1986, en aquel entonces solo la calle principal contaba con una lamina de asfalto muy leve (màs baches que asfalto) y el resto de pequeñas calles se podian apreciar de diferentes maneras.
Las mejores eran las empedradas y el resto como se dice, a la buena de dios y de las aguas, si!, es que el panorama dependia de la estación climatica.
En verano llenas de tierra floja , en invierno con un fango (lodo) poco agradable y con unas sanjas producidas por el corre corre de las aguas lluvias.
En aquellos años aún no se contaba con el servicio de agua potable, la forma de proveerce de este liquido vital era corriendo con baldes detras de un tanquero alrededor de las dos o tres de la mañana en verano, para comprar al precio que abusivamente dispusiera el negociante de turno.
Y en invierno como señalé anteriormente, por el mal estado de las calles era todo una odisea comprar y transportar el agua.
Bueno, almenos los abusos de los comerciantes de agua eran menores, porque tenian la competencia celestial (agua lluvia), que dicho sea de paso era gratis, pero claro no tan salubre como para el consumo, en fín, batallas por el agua.
La luz; para esos años, la mayoria de pobladores contaban con este servicio, unos por contrato con la empresa de luz electrica y los otros por su cuenta.
La queja de siempre era el alumbrado público, las lamparas que funcionaban iluminaban un poco menos que una vela , pero las personas nos acomodabamos para adivinar el trecho correcto.
Alcantarillado; no había, funcionaba aún el sistema de letrinas que cada morador instalaba en su propiedad.
Teléfonos; se podía contar con los dedos de una mano, el numero de personas que contaban con este servicio, mejor dicho, medio servicio, porque casí siempre estaban sín linea (fuera de funcionamiento, gracias a la incompetencia de el ex IETEL).
Alrededor del año 87 instalaron unas cabinas públicas, puedo recordar con claridad, las largas filas de personas por acceder al teléfono, la poca privacidad con que contabamos los usuarios y porsupuesto, los altercados o riñas por el uso indiscriminado de tres largos minutos con que contaba cada persona para comunicarce.
Uno de mis mejores amigos, de los primeros moradores del Comitè del Pueblo, me comentaba que cada domingo era la costumbre de trabajar en mingas (trabajo comunitario), las mujeres y los niños tenian que cargar a la espalda las piedras que se extraía de una cantera en la zona 6, para llevarlas a las zonas altas o donde se requiriera de ellas para el arreglo de calles o construciones comunitarias.
Transporte público, esto si era un verdadero calvario, sobre todo en las horas pico. Lo mejor era levantarce temprano y caminar hasta las afueras del barrio para acceder a un bus que recorría otros destinos y no exactamente esperar por un servicio directo.
El servicio desde el barrio solo era para los mas fuertes, los más bravos o los más vivos. (no se en cual grupo incluirme).
Recuerdo la mañana que me quede con una niña en brazos dentro de un bus de transporte público (lata de sardinas), mientras que su madre golpeaba desesperada la puerta por subir al bus con la otra de sus dos niñas. Al final todo se resolvio y la madre pudo viajar , menos mal, de lo contrario me habría tocado volver a empujar, saltar, protestar, pero esta vez no para subir, sino para bajar a devolver el dulce encargo que no paraba de llorar asustada en mis brazos, y no era para menos, verdad?.
Y si así era para salir del barrio, apretujones, carreras, golpes, coscachos, etc, etc, etc.
Imaginen como era para volver; por eso digo que lo mejor en aquellos tiempos era madrugar, para caminar y por la noches volver a caminar.
Tenemos guarderias, jardines de infantes, tres escuelas y dos colegios fiscales, ademas servicios particulares de educación.
Y por que les cuento todo esto?...
Algo que nunca nos falto y pecaria al reclamar; fue la visita de ilustres personajes de la política nacional, recuerdo haber visto inagurar la cascara de asfalto al lider social cristiano.
“Reconstrucción nacional”, bla, bla, bla.
“Rodrigo le toca al pueblo”, bla, bla, bla.
“Sixto Duran Ballén y su unidad nacional”, bla, bla, bla.
“El loco que ama”, bla, bla ,bla.
“Jamil Gorgojo Mahuad”, bla, bla, bla.
“Fabiolo Alarcón”, bla, bla, bla.
“El coronel no tiene quien le apoye”, bla, bla, bla.
Para no hacerle tan larga a la lista les dejó en su imaginación, nombres como: Rodrigo Paz, Paco Moncayo, Alvaro Pérez, Guillermo Landazuri, Frank Vargas, Ramiro Rivera, Alvaro Noboa, Leon Roldós.
Los diputados, prefectos, concejales, consejeros, etc, etc, etc.
Todos los elegidos y aspirantes han pasado por mi barrio, suplicando un voto, cada dos años, sea para poderes seccionales o nacionales.
Todos con su discurso de trasfondo, falsas promesas y engaños.
Con sus calendarios, camisetas, banderines, afiches, besando a los niños, ancianos o menesterosos.
Con la más hipocrita de sus blancas sonrisas.
Les volveremos a recibir en la campaña del año 2006?.
Espero que sí, pero ahora tenemos que ser nosotros quienes hacemos los planteamientos; de acuerdo a nuestras urgencias y necesidades.
Meditemos con responzabilidad nuestro derecho a elegir.
Recordemos que ellos no estan para hacernos favores, ellos estan para servirnos.
Somos nosotros quienes tenemos y debemos ejercer el poder sobre quienes van a gobernar nuestro país o nuestra comunidad.
Volvamos a confiar con el ejemplo de los primeros días del Comité del Pueblo, que solo la lucha, la unidad, los planteamientos, la solidaridad, son nuestra mejor arma de combate.
Y no dejemos que vuelvan a derrumbar el rotulo de nuestra memoria!.

karelec@yahoo.com